domingo, 3 de abril de 2016

LITERATURA INFANTIL PANAMEÑA Y LA INVASION




Autora: Leda Abril Moreno
Vicepresidenta de la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil
Médico Nuclear y Escritora de Literatura Infantil
Contacto: ledabril@hotmail.com

 

La literatura infantil tiene entre sus funciones, la transmisión de valores, la transmisión de la cultura y la transmisión de la creación. Aunque hoy día su carácter literario tiene tendencia privar sobre el carácter moral, sigue funcionando como un mecanismo formativo de la adaptación del niño y la niña a su contexto social [1].  Panamá sufrió en Diciembre de 1989 el operativo militar Norteamericano, conocido como La Invasión: 26,000 unidades militares norteamericanas se enfrentaron a 12,000 efectivos panameños, con el propósito de capturar al General Manuel Antonio Noriega, gobernante de facto del país. [2] . El Cuartel Central del las Fuerzas de Defensas Panameñas, se ubicaba en el populoso barrio de El Chorrillo, construido a principios del siglo XX, a orillas del Canal y contaba en esa fecha con una población infantil de aproximadamente 8 mil niños. El barrio, en su mayoría compuesto de casas de madera, se incendió, llamándosele "La Pequeña Hiroshima". No han logrado contabilizarse la cantidad de víctimas. No existen museos dedicados al tema que expongan a las nuevas generaciones a un hecho que cambió nuestro país. Los textos escolares que revisan el tema son escasos, así como aquellos escritos para niños y jóvenes, reflejando un trauma profundo en la sociedad panameña. Todas estas carencias impiden que las nuevas generaciones de niños panameños se formen un concepto de lo que supuso este conflicto armado.

1. AUTORES E INFANCIA FRENTE AL TRAUMA DE GUERRA:


Los escritores, como seres sensibles siempre han reflejado lo sucedido en la sociedad a la que pertenecen. También se han esforzado constantemente en la búsqueda de la belleza y la perfección. Particularmente, los escritores de literatura infantil y juvenil, se esfuerzan por ofrecer la visión de un mundo mejor. La ausencia casi total de textos que reflejen La Invasión de 1989 en la literatura infantil y juvenil panameña, no hace menos que llamar la atención sobre una herida profunda que casi un cuarto de siglo después, no ha sanado en la sociedad. A diferencia de países como Sud África, donde el Presidente Nelson Mandela llevó a una gran concertación nacional y se expusieron las razones y traumas de ambas partes, en Panamá, se ha intentado echar velos tras velos oficiales sobre los sucesos. Los escritores de literatura infantil-juvenil panameños, en general, han imitado este intento de olvidar oficialmente lo sucedido.
Antonella Ponce destaca como la autora que se interesó por los niños de El Chorrillo en el período inmediato post Invasión. Su libro "Las casas son para vivir, que no vuelva la guerra" [3], compila textos y dibujos de un grupo de niños refugiados de 5 años de edad con los que desarrolló un trabajo psico pedagógico. Por ejemplo, Mélida, una niña describe en un texto y dibuja:" Se quemaron mucho las casas porque había mucha candela. A esta señora le dispararon y el beby lloró y el beby se quedó triste. Esta es la candela y las casas que se quemaron. Se quemaron mucho las casas y la gente salieron corriendo para que no se quemaran todas las casas, y las casas se quemaron y ahora dicen que están haciendo las casas, y las que están aquí se quemaron. Yo estaba muy triste porque se quemaron las casas." Aunque estos textos documentan de manera realista los efectos socio psicológicos en estos niños, no representan textos de literatura infantil o juvenil que puedan integrarse en la educación o en la lectura cotidiana de los lectores.

Al igual que en la literatura mundial, Antonella Ponce postuló en sus textos la necesidad de asistir a este grupo de niños víctimas de la guerra, en su recuperación así como reintegración social. La sociedad panameña ha vuelto mucho más violenta con respecto lo que fue en la década de los 80. Los antiguos niños del reconstruido  El Chorrillo, son los adultos de uno de los barrios más difíciles del país, donde han prosperado la pobreza, las armas, las pandillas y el crimen organizado.  Se describe en la literatura científica, que los niños que han vivido una experiencia de guerra, han sido expuestos a [4]  : muertes, violaciones, heridas, amenazas contra la vida, heridas, falta de víveres, miedo a las bombas, a la integridad corporal, pérdida de familiares, pérdida del status de vida, entre otros. Ha sido descrito como causa directa de estos incidentes, actividades posteriores delincuentes o ansiedad/depresión. Antonella Ponce, describió en la Revista Panameña de Sociología [5]  las condiciones de vida social, familiar, económica y cultural de estos niños, pre y post Invasión, así como las reacciones secundarias al bombardeo: gritos, llantos, insensibilidad emocional, terrores nocturnos, conductas regresivas, somatizaciones. Si se hubiese contado con suficientes textos escritos para estos grupos, habrían servido de base para múltiples trabajos con la juventud afectada por la violencia de la guerra, en El Chorrillo y  otros barrios.
Revisando el borrador de este escrito, Lizbeth, Secretaria Médica que contaba en 1989 con 7 años, recuerda al ver los dibujos de “Las Casas son para vivir, que no vuelva la guerra”, su propia experiencia, en el barrio de Tocumen a 30km del Chorrillo y adyacente al Aeropuerto Internacional que fue ocupado militarmente por el ejército Norteamericano: “los dibujos de estos niños me hacen recordar lo que viví: los helicópteros tirando balas, mis hermanas y yo horas tumbadas en el piso. Nosotras llorábamos. El barrio entero fue ocupado por militares. No teníamos que comer y esos mismos militares nos dieron días después, dulces y comida.- (La Invasión fue cerca de la Navidad).- Nos llevaron a vivir donde unas tías en Las Cumbres. Nunca les he hablado a mis hijas de esta experiencia. Supieron de la Invasión por un programa de televisión. Me hubiera gustado tener este libro para así poder explicarles a mis hijas como fue. ”  Es que la fuerza gráfica de los dibujos infantiles, va más allá de la censura adulta: humo, fuego, gente en el suelo. Lágrimas. Muertos.  Mujeres, hombres, niños y bebés muertos. Helicópteros en el cielo que lanzan hilos rojos (láseres) a las casas y a las gentes.


2. GUERRA, VIOLENCIA Y PAZ.


¿Existe un rol para la violencia en la literatura infantil? La misma pregunta se hace la autora Megan Creasy en su texto: ¿Does violence have a place in children literature? Hay escuelas que abogan que la literatura infantil debe estar exenta de imágenes violentas, que inician principalmente desde la era moderna, sin embargo, la autora expone en su texto que dado que la violencia existe en la sociedad, los niños deben estar conscientes de las realidades que enfrentan [6]. La misma autora continúa en su texto exponiendo, que a pesar que las historias referentes al Holocausto se escribieron paulatinamente, en 2002 la literatura de Estados Unidos se pobló con textos para niños y jóvenes después de la tragedia de las Torres Gemelas en 2001. La mayoría de los cuentos clásicos de hadas están plagados de ejemplos de violencia: El lobo que se come a la abuela en la caperucita roja, La sirenita que se corta la lengua con  tal de perder su cola, entre otros. Es muy difícil hoy día eliminar completamente la violencia de la niñez, dada la presencia de los medios de comunicación y el Internet. Lo que si podemos ofrecerles es mensajes y textos que les permitan un análisis crítico y la búsqueda de la paz en los conflictos.

3. TEXTOS PANAMEÑOS


El cuento clásico que expone el tema de la guerra en la literatura infantil panameña es "El Niño y la Bomba" de sociólogo y escritor panameño, Raúl Leis ( ver entrada en este blog). [7] . Su versión original data de 1986. Allí expone la relación de un niño con una bomba y como consigue desarmarla. No podemos olvidar los campos minados que todavía existen en nuestro país desde la segunda guerra mundial. A pesar que esta bomba es muy personal, a la vez, es muy universal. Desarmarla significa obtener la paz. Raúl Leis ofrece en su texto un ejemplo concreto de la búsqueda y la negociación para la convivencia en paz.
Leadimiro González en su cuento "La Invasión" [8] expone mediante animales antropomórficos la invasión de la selva nativa de un grupo de animales por parte de unos cazadores. Los animales eventualmente " echan a los cazadores de sus tierras. Este texto está dirigido a niños y niñas de edad pre escolar y escolar. El final dado a este cuento es un final idealizado con respecto a lo sucedido en la verdadera Invasión, sin embargo, puede servir como base.
Estela Perigault  de Malgrat , en su cuento: "Don Guille" [9], escribe sobre La Invasión utilizando los barrios del Chorrillo-San Felipe, y cómo los chicos buscan refugio  de las bombas. Este texto está dirigido a niños y niñas de edad escolar y está muy bien ambientado. Fue ilustrado por Rogelio Carles panameño que vive en Nueva Zelandia. Los niños salen  de su refugio, cuando la mayor parte del peligro ha pasado. La autora explica que no quiso exponer a los niños del cuento a visiones de cadáveres o personas desmembradas, tal como ocurrió en La Invasión real. Este cuento avanza con respecto a los textos anteriores en involucrar a los actores en un escenario realista.

4. CONCLUSIONES


Hay muy pocos ejemplos en la literatura infantil panameña que hablen sobre la Invasión de 1989. Probablemente sea secundario a un trauma no superado como colectividad, o a la visión que todavía persiste entre los autores, de que existen temas tabúes y que a la juventud debe mostrárseles un mundo idealizado. Este año se cumplen 25 años de la Invasión, por lo que nos enfrentamos a un marco histórico para recordar la fecha y exponer a las generaciones que no fueron partícipes de los acontecimientos, a los hechos reales, con el fin de que busquen una cultura de la paz en base a sus propias conclusiones.

5. REFERENCIAS


  1. Wikipedia: Literatura Infantil [Online]: http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_infantil [acceso: 07-02-2014]

  1. Wikipedia: Invasión Estadounidense de Panamá, 1989. [Online]. http://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_estadounidense_de_Panam%C3%A1_de_1989 [acceso: 11-02-2014]

  1. Antonella Ponce (1991). Las casas son para vivir que, no vuelva la guerra. Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA)
  1. Maureen Alwood (2002). Children’s Trauma and Adjustment Reactions to Violent and Nonviolent War Experiences. Journal of American Academic Adolescent and Child Psychiatrics.
  1. Antonella Ponce (1993). La Invasión y los Niños del Chorrillo. Revista Panameña de Sociología. 315-327
  1. Megan Creasey (2010). [Online]:http://oneotareadingjournal.com/2010/does-violence-have-a-place-in-children%E2%80%99s-literature/ [acceso:7-2-2014 ]
  1. Raúl Leis (2002). El Niño y la Bomba. Sevilla, España: Atrapasueños Editorial. [Online]: bdigital.binal.ac.pa/bdp/descarga.php?f=bomba.pdf:
  1. Leadimiro González. “La Invasión” Cuentos Infantiles, Revista Cultural Lotería. Número 478-479 Abril. Páginas 39-42
  2.  Estela Perigault de Malgrat (2011). Don Guille. Editorial Asamblea Nacional De Panamá.

sábado, 20 de octubre de 2012

HERSILIA RAMOS DE ARGOTE




Educadora y poetisa panameña, nació en el distrito de Aguadulce, provincia de Coclé, el 7 de abril de 1910. A los ocho años de edad escribió sus primeros versos, lo que continuaría haciendo durante toda su vida.
Dedicada a la enseñanza y a tareas relacionadas con nuestra educación pública, la señora Ramos de Argote no siempre pudo apartar la poetisa de sus preocupaciones de maestra. Algunos de sus libros están destinados a la enseñanza o inspirados en el mundo infantil.
Realizó sus estudios primarios en su pueblo natal, los secundarios en la Escuela Normal de Institutoras, en la ciudad capital y los universitarios (Español y Educación) en la Universidad de Panamá. También tomó cursos de Literatura, Métrica y Declamación en el Conservatorio Nacional. Participó en Seminarios de Orientación Pedagógica para la preparación de material didáctico de lectura para los primeros grados, auspiciados por el Ministerio de Educación de Panamá y el SCIDE, ICA, celebrados en Panamá (1958 y 1959) y en Lima, Perú (1960).
La señora de Argote recibió apreciables distinciones en centros culturales extranjeros y nacionales; algunas de sus obras han sido incluidas en antología y colecciones culturales latino-americanas. El Magisterio Nacional le han rendido varios homenajes de simpatía y aprecio. En 1958 ganó la "Medalla de Oro Flor del Espíritu Santo" por su poema a la flor nacional. Su poesía dulce y sencilla, sin complicaciones, sigue la línea lírica modernista y suele ajustarse con dulzura y delicadeza a la expresión pura de sus pensamientos y sentimientos. Ha ganado premios en el Concurso Ricardo Miró y en concursos organizados por algunos colegios panameños, para escoger la letra de sus himnos.
Escribió poemas, cuentos y dramatizaciones para niños, así como poemas líricos. Gran parte de su obra permanece inédita. Falleció en la ciudad de Panamá, el 6 de marzo de 1991.
Conoce a tu Autor: Una Publicación realizada por la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil


FLOR DEL ESPIRITU SANTO

De nívea santidad, de astral pureza,
en los bosques istmeños albergada_
semejas la eclosión de una alborada,
prodigio de la gran 
naturaleza

Divina flor de excepcional belleza;
en las noches, la luna enamorada
de tu cándida lumbre, sosegada,
con reverente beatitud te besa.

La majestad de Dios en ti se asoma,
inmaculada, prístina paloma.
Del Espíritu Santo, los fulgores

circundan con unción tu transparencia;
y hay en tu augusta, señorial presencia,
efluvios de recónditos fervores.


Como mística hostia suspendida
sobre el silencio, agreste, estremecido,
de la selva profunda; cual latido
del corazón de Dios, Suprema Vida,

eres símbolo y mito en la escogida
tierra de Panamá. Riela, encendido,
de casto amor tu pétalo transido,
crisol del alma libre, redimida.

¡Flor sagrada! La Patria panameña
te hace un ara de honor junto a su Enseña
y, al acorde del Himno Nacional
tu custodia de cáliz sacrosanto,
imagen fiel del Espíritu Santo,
esplenderá en su nimbo celestial

Poema premiado con la Medalla de Oro en el concurso auspiciado por la Biblioteca Nacional y el Departamento de Bellas Artes del Ministerio de Educación para exaltar el culto a la Flor Nacional. 1958.





LAS VOCALES

Somos las hermanas
á, é, í, ó, ú;
por el bosque vamos
vestidas de azul.



La brisa al rozarnos
canta, en su run run:
que lindas las hadas
á, é, í, ó, ú!



Los frutos son dulces,
el agua muy fresca. . . .
Todo es alegría,
es risa y es fiesta.


Bailaremos mucho,
cantaremos más.
Es día de fiesta,
Vamos a gozar.


Qué felicidad!
Qué felicidad!


LINK EN POESIA PANAMEÑA:  http://panamapoesia.com/pt26.htm