martes, 12 de julio de 2011

Tilsia Margarita Perigault Hayams (30-5-1930 - 29-4-1990)

por Estela P. de Malgrat

Panameña, realizó estudios superiores de Educación PRE Escolar en la Universidad de Chile, como también Pedagogía y Periodismo en la Universidad de Panamá.
Desde muy joven se interesó en crear Literatura Infantil, junto a su hermana Estela como ilustradora.
Su primer trabajo en el área fue un Programa en Radio Hogar, presentado por ella misma narrando
Cuentos para niños. En 1961 publicó una pequeña colección de versos e historietas rimadas con el
Título de Versos para divertir a los niños (Impresora Nacional). En esa misma época empezó a escribir
Cuentos para adultos, destacándose "La Vieja de los Pájaros "  publicado en la Revista Maga.
1986. También empezó a publicar crónicas en El Panamá América. Entre 1962-63 editó y presentó un
Programa de televisión de corte familiar en Televisara Nacional Canal 2 llamado La Mujer y el Niño.
Su primera página de prensa infantil apareció en el diario Crítica (1963-1964) y también tenía una
Columna diaria de opinión titulada Álbum, que en pocas semanas de la página de sociales pasó a la
Página editorial. También escribía comentarios de interés general en la Revista 18 de orientación
Política.
En 1971 reanudó su carrera periodística con la publicación de dos páginas semanales en El PanamáAmérica, una titulada Nosotras y Nuestro Mundo sobre temas controvertidos en torno a la relación hombre-mujer empleando el estilo de sátira humorística y la segunda titulada El Panamá América de los Niños con material de lectura y recreación para los niños. Debido a la inestabilidad política del país que dominaba el periódico que había sido confiscado por la dictadura militar su trabajo se vio interrumpido en 1973.
Varios de sus cuentos han sido premiados por el concurso de la Caja de Ahorros organizado por Berta Alicia Peralta, entre ellos se destaca La Mariposa de Plata nominado para el 1er lugar y cuya lectura fue recomendada a todas las escuelas del país. Su otro cuento premiado "La Ratita que Quería
Comer Suripico" (Centro de Impresión Educativa) ha sido publicado por diversas casas editoriales, llevado al teatro muchas veces, y en la Facultad de Ciencias de la Educación. Adaptado en dibujos animados en Televisión Educativa Canal 11, hoy SERTV. Toda su obra publicada ha sido ilustrada por su hermana, Estela Perigault de Malgrat, también escritora.*
Fundó los semanarios "Mi periódico “(para niños, niñas y jóvenes) y Anayansi para la mujer.
En la década de los ochenta, Tilsia participó con el Dr. Carlos Malgrat, el Ing. Jorge Bonamico, la Dra.Otilia A. de Tejeira entre otros, en el escuchado Programa de Radio Hogar: ¿Quién educa?
 
Ya desde 1972 laboraba en el Centro de arte y cultura del Ministerio de Educación, siendo su director el escultor Carlos Arboleda, dependencia cuyos objetivos son sensibilizar a la ciudadanía en los valores estéticos y promover la creatividad artística y artesanal. Por su iniciativa se crearon los primeros cursos de Creatividad Libre Infantil en 1974 empleando el método intuitivo y la literatura como principal motivación. Simultáneamente ejercía como Directora del Nivel Primario en el Instituto Psico-
Pedagógico, cuyo fundador y Director General fue el Dr. Carlos Malgrat.
En 1981 reanudó su página infantil La Estrella de los Niños en el Diario La Estrella de Panamá, además de lecturas recreativas, publicó, obras de autores desconocidos de talento; en el presente algunos de ellos se han destacado, como Isabel Roldán, Hena de Zachrisson y otros.
Entre 1977-78 fue licenciada de su cargo oficial por el Ministerio de Educación para dedicarse a producir literatura panameña para niños. En este período realizó su mayor producción literaria infantil: una Novela infantil y juvenil con 15 relatos con Fondo Histórico del Nacimiento de la República de Panamá titulado Las Aventuras de Blin (sin publicar), también 100 Adivinanzas panameñas para niños (Centro Educativo) así como cuentos, poemas y letras para canciones.
Tilsia Perigault Hayams fue muchas veces jurado en concursos de cuentos y arte infantil y como expositora en diferentes seminarios, mesas redondas, congresos nacionales y extranjeros sobre literatura infantil y otros temas de interés.
También es co-autora de un trabajo de orientación para padres y maestros sobre la forma de motivar la lectura y la iniciación creadora desde la más tierna infancia con la escritora uruguaya Aida Marcuse llamado “Que narrar a los niños y cómo hacerla con éxito”, aún sin publicar.
En 1978 funda junto a la Dra. Joaquina P. de Padilla y otras distinguidas ciudadanas LA ASOCIACION PANAMEÑA DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL, IBBY de Panamá siendo su Vicepresidenta hasta 1990.
Muere el 29 abril de 1990 a los 59 años con la mayor parte de su trabajo inédito. Le sobreviven su única hija Sybila Irene Ortíz Perigault y su nieto Tomás Hernández O.




RIMAS Y TRABALENGUAS 

Clava, clava, zapatero
quita, quita te el sombrero,
míra, mira tu amiguito,
ha enredado este versito,
ya no sé por donde voy,
ni en que día estamos hoy.


Pin-Pín, Pón-Pón,
pín-pín-pín, pón-pón-pón,
cuerpecito de cartón,
Cabecita de ratón,
Tus ojitos de carbón,
Me han robado el corazón.


Grita, grita la lorita,
chica, chica, la chiquita,
quita, quita, la manita.


Las estrellas son tan bellas
que las vamos a contar:
uno, dos, tres, cuatro estrellas,
separemos las mas bellas,
no se vayan a ensuciar.


Sapito verde, gato amarillo,
por qué la cara tienes de grillO?
por qué das coces como un caballo?
di por que cantas con voz de gallo?









LA RATITA QUE QUERIA COMER SURIPICO
(PREMIADA POR LA CAJA DE AHORROS)


Pues resulta que cierta vez, una ratita quiso comer dulce de
suripico y se fue a ver a doña vaca.
- ¿ Qué tal vecina, qué tal? A ver si hacemos un cambalache.
Usted me da un poco de leche para hacer suripico y yo le
convidaré un poco de dulce.
- Como no, 'vecina, aquf tiene usted.
Entonces la ratita le habló al sol.
- Señor sol, señor sol, ¿qué tal si hacemos un cambalache?
Aumente usted el calor para que se corte pronto esta leche con
la que haré suripico y yo le convidaré un poco de dulce.
- Como no, ratita, aumentaré el calor.
La ratita puso la vasija de leche a todo sol, fue entonces al
cañaveral y dijo a la caña:
- ¿ Qué tal vecina, que tal? A ver si hacemos un cambalache.
Usted me da un poco de miel para hacer suripico y yo le
convidaré un poco de dulce.
- Como no, vecina, aqul tiene usted.
Finalmente la ratita se metió en el monte.
- ¿ Qué tal vecino, qué tal? A ver si hacemos un cambalache.
Usted me da un poco de leña para cocinar suripico y yo le
convidaré un poco de dulce.
- Cómo no. ratita. toma la que quieras.
Cuando la ratita regresó a su casa con la miel y la leña, ya la
leche estaba cortada. La puso a hervir y luego le añadió la miel.
El rico olor la tenía loca y antes de que el dulce se enfriara se lo
empezó a golosear.
Cuando acordó, la paila estaba vacía, que ni zurrapa quedaba.
La ratita no sabía qué hacer.
¿Cómo iba a decirte al sol y a sus vecinos que se había comido
todo el dulce y que no podría cumplir con el trato? Así pues, se
escondió en una cuevita y para allá mudó todos sus trastos.
Ahora sólo sale de noche y de carrera, para no encontrarse con el
sol, ni con la vaca, ni con el monte, ni con la coila.


Nota: En consideración a Derechos de Autor no se han publicado aquí  las ilustraciones originales de la Profesora Estela Perigault de Malgrat.*

miércoles, 4 de mayo de 2011

¿Leis-teis El Principito?


Lil María Herrera C.
publicado en La Prensa, el 9 de septiembre de 1994

El Principito, del aviador y escritor francés Antonine de Saint-Exupéry (1900-1944), me persigue.

La primera vez que lo vi, tendría yo siete años; fue en la portada del libro. Luego asistí a una obra de teatro montada/expresada por estudiantes de secundaria y como que comprendía algo y me gustó.

Después, varios años pasaron antes de que lo leyera y comprendiera/redescubriera algunos mensajes. Hoy, El Principio no deja de asomarse para asombrarme con su sabiduría filosófica cargada de amenidad y sencillez.

Recientemente escuché al ingeniero Vicente Pascual hijo citar a Saint-Exupéry, autor también de Viaje Nocturno, Piloto de guerra, Correo del Sur.
``Ser hombre es precisamente ser responsable; es conmoverse ante una miseria que no parece depender de uno; es alegrarse por una victoria que han conseguido los compañeros; es, al poner un grano de arena, el experimentar la sensación de que se ayuda a construir el mundo''.

Al despedirme hace poco de una buena amiga, me citó unas palabras de El Principito referentes a los obstáculos y cómo se sortean. La cita quedó grabada en mi alma, por las palabras en sí, porque esa “amigadocente” se tomara un momento de su apretado horario para compartirlas conmigo.
Hay más.

Iba en un tren subterráneo, como bólido, por las entrañas de la ciudad de Washington, D.C. y en mi mochila, cual tesoro, iba mi copia de la obra por
excelencia de Saint-Exupéry. La saqué y releí entre otras ideas: ``Los hombres dijo el principito se meten en los trenes pero no saben dónde van ni lo que quieren... (...) Los hombres de tu tierra dijo el principito cultivan cinco mil rosas en un jardín y no encuentran nunca le respondí. Y, sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en un sola rosa o en un poco de agua... Seguramente. Y el principito añadió: pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón''.

Ese mismo día al regresar a mi casa encontré un paquete con varios recortes de La Prensa. Entre ellos, El Príncipe y El Principito de Raúl Leis, publicado en esta sección el 29 de agosto.

Qué bueno que aún haya profesionales capaces de vibrar ante las ideas del aviador francés y se tomen el trabajo de compartir esa emoción. Me gustó su análisis sobre El Príncipe de Maquiavelo y El Principito y su adaptación de ambos a Panamá.

``Se parecen entre sí El Príncipe y El Principito? Cuál de estos libros tiene más vigencia en nuestra sociedad de hoy?'', se pregunta Leis, sociólogo panameño y autor de Esas formas de comunicación que andan por ahí, entre varias obras.

Su respuesta: ``creo no equivocarme en afirmar que nuestra sociedad vive en profundo malestar, una crisis de valores y de identidad''.

Entre los elementos que expresan esas crisis, Leis menciona la indiferencia, abandono y destrucción de los bienes públicos por parte de los ciudadanos; la opinión de que la corrupción se ha extendido y es impune; una ciudad donde se discrimina racialmente, se impone el machismo, impera la centralización marginando la periferia, y crece “indetenible” una injusta asimetría en la distribución del ingreso económico y el conocimiento.

Agrega que tampoco cree equivocarse al señalar la existencia de panameños y panameñas honestos quienes, a través de su capacidad constructiva ofrecen propuestas de trabajo que ligan la acción social y política con la dignidad de la persona.

Leis concluye que El Príncipe y El Principito ``se pasean orondos en la conciencia individual, en cada uno de nosotros, intentando hegemonizar y darse jaque mate''.

Su escrito termina con el susurro del principito: ``lo que es importante, eso, no se ve... es como una flor''.

Ojalá ese susurro real llegue a los oídos de todos los panameños, desde Chiriquí y Bocas del Toro hasta Darién.

Principalmente a los estudiantes, para que algunas de esas semillas logren germinar en bien de la patria.

Y, con urgencia, que llegue el susurro, entre y que se quede en las mentes de los que más lo necesitan; nuestros nuevos gobernantes que ya llevan su primera semana en el poder (de nuevo en el poder).

Que comprendan, con Leis, que el poder ``no es un fortín que se toma, ni un premio que se gana, ni un botín que se roba, sino una realidad que se construye entendiendo que la autoridad y el liderazgo son un servicio a la comunidad que debe promover la participación responsable''.

martes, 3 de mayo de 2011

RAÚL LEIS: PUNTO DE ENCUENTRO



Por Irene de Delgado, Presidenta.


La Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil lamenta la desaparición del sociólogo y escritor panameño Raúl Leis quien además de una sostenida labor de investigación y trabajo social y comunitario, se destacó como escritor en los distintos géneros, inclusive en el de la Literatura Infantil y Juvenil con una obra que alcanzó resonancia continental, EL NIÑO Y LA BOMBA.
Raúl Leis, profesor de la Facultad de Humanidades, se interesó siempre  y por diversos medios en la preservación de nuestro patrimonio cultural.
Tres ocasiones tuvimos de coincidir con el Profesor Raúl Leis en nuestro caminar permanente por los pasillos de la Facultad de Humanidades de nuestra Universidad.
La primera fue a raíz de su colaboración  y participación en Congresos y Seminarios de Literatura  y Lingüística organizados por el Círculo Lingüístico Ricardo J. Alfaro y la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil, presidido en los años 80 y 90 por la Dra Joaquina Pereira de Padilla con quien mantuvo siempre un fecundo diálogo intelectual. Nos interesaba particularmente su utilización del teatro como instrumento transformador de la comunicación.


La segunda fue por  su interés y aporte a nuestra literatura infantil panameña con un cuento que, ganador del Concurso organizado por  la Caja de Ahorros en los ochenta , trascendió nuestras fronteras y aparece en una recopilación de cuentos panameños patrocinado por laUnicef que tuvimos el honor de dirigir conjuntamente con el Profesor  Juan Antonio Gómez. Este cuento publicado en Panamá, Bélgica y Colombia fue impresa en Nueva Delhi y España y  forma parte de la lectura de niños de América.  En él, un niño sostiene un diálogo con una bomba abandonada que le pide ayuda.  A cambio de ayudarla, él la compromete a no volver a destruir poblados.  Ella le pide desarmar su corazón de alambres y una vez desactivada aporta paz y sosiego.
La tercera ocasión en que pudimos dialogar sobre asuntos de interés común con el Prof Leis fue sobre el tema relacionado con el rescate patrimonial de las reliquias históricas coloniales de la Isla de Taboga. Para ese tiempo, hace más de un año, a través de Fundación La Providencia trabajábamos en la recopilación de datos sobre la Isla y coincidimos en la necesidad de preservar el Morro tabogano que guarda importantes huellas de la época de los piratas y sobre lo cual Raúl Leis guardaba mucha documentación.
En fin, no es raro que en un país tan pequeño como el nuestro, aquellos que se dedican a la cultura, lo hagan desde varios frentes, el político, el intelectual, el periodístico, el comunitario y estas rutas y caminos se bifurcan y extienden de tal manera que de alguna manera nos encontramos algunas veces caminando en la misma dirección.  Tres veces coincidimos en la ruta de Raúl Leis y estoy segura hubiéramos coincidido algunas veces más si la muerte no lo hubiera sorprendido.  Aún así, nos quedan sus obras y sus valiosas reflexiones


EL NIÑO Y LA BOMBA

Raúl Leis
Sociólogo y escritor

¿Quién eres? ¿Qué haces? No te pareces a ninguna cosa que conozco... Soy una bomba. Tengo poder para destruir, ese es mi trabajo. ¿Acaso puedes acabar con todo lo que quieras? dijo el niño. Claro que sí. dijo la bomba. ¿Puedes destruir un edificio tan grande como la estación de bomberos?

En un dos por tres. Puedo hacer volar no sólo a los bomberos, también a la escuela, el templo, y todas las casas con la gente de este lugar, niño. dijo la bomba.

El niño preocupado le preguntó cómo era que ella funcionaba. La bomba le explicó, pero el niño no entendió nada. La bomba le pidió: Mira, ayúdame a salir de aquí. ¡Estoy incómoda!.

¿Para qué quieres salir? le preguntó el niño. La bomba dijo que tenía que alcanzar el avión y llegar a la guerra, a destruir un pueblo parecido al del niño. El niño le respondió que no la podía ayudar a salir, porque no estaba de acuerdo con el trabajo que la bomba hacía.

Entonces la bomba le propuso un trato al niño: "Si me ayudas a salir de este barro, yo te cumpliré tres deseos. ¡Recuerda que tengo mucho poder!. El niño lo pensó un momento, y le dijo que sí. Pero que para estar seguro, la bomba tenía que prometer, jurar y darle su palabra de honor que no se iría para la guerra. La bomba tuvo hasta que firmarlo todo, en un papel que escribió el niño. El niño corrió a su casa y regresó con una palita que usaba para jugar con arena cuando iba a la playa. Además, trajo la correa con la que amarraban al perro.El niño cavó durante varias horas alrededor de la bomba. Cuando estuvo libre, rápidamente, le ató la correa en la nariz con el nudo que le había enseñado hacer un tío que era marinero, y entonces le dijo: ¡Bueno bomba, ahora camina!.

En el pueblo se formó un rebulú cuando vieron a ese niño tan pequeño, llevando amarrada a la enorme bomba que flotaba en el aire. El niño le fue enseñando las casas viejas, la gente enferma, y los hombres y mujeres que no sabían ni jota de leer y escribir. Al fin se detuvieron en un cerrito desde donde se dominaba con la vista a todo el pueblo, y conversaron debajo de un viejo árbol. El niño le pidió a la bomba que cumpliera sus tres deseos:

Primero, que todas las familias tengan casas buenas, amplias y baratas. Segundo, que la gente no se muera por enfermedades que se pueden curar. Tercero, que todos aprendan a leer y escribir.

La bomba levantó la voz y dijo: Yo sólo soy una bomba, me pides demasiado. Y lloró lágrimas de pólvora y cobre derretido, porque ella no podía hacer eso. Sufría mucho al darse cuenta de todas las cosas que se habían podido construir, de la gente que podrían haber tenido salud, y aprendido a leer y escribir con el dinero que ella, y las otras bombas, habían costado. El niño al ver llorar a la bomba también se puso muy triste: Puedes irte, pero no le hagas daño a nadie.

La bomba decidió no ir a ninguna guerra. Le pidió al niño quedarse con él en ese pueblo. Pero también comprendió que era un peligro para la gente, porque podía explotar, y acabar con todo y con todos, aún sin ella quererlo.

La bomba tomó una decisión. Llamó al niño que se alejaba y le pidió: Sácame las entrañas con mucho cuidado. Yo te diré cómo.

El niño entendió lo que la bomba quería hacer. La desarmó y le sacó lo que tenía adentro. Botó en el mar todo lo que podía explotar. Los alambres sirvieron para arreglar la iluminación de la plaza, que hace tiempo estaba oscura como boca de lobo. Sólo quedó el cascote de la bomba. Entre todos los niños lo cargaron y ahora esta ahí en medio de la plaza.

La gente ha sembrado flores alrededor y los niños pintan dibujos sobre el cascote, y todos cantan. Hoy existe una leyenda. La gente cuenta que la bomba es como esos caracoles, en los cuales se escuchan a las olas del mar. Sol que cuando se pega el oído sobre el frío acero del cascote, lo que se escucha no es el mar, ni tampoco sonidos de guerras, sino, canciones y más canciones de paz. Algunos dicen que los sábados en la mañana, la bomba sonríe.

lunes, 4 de abril de 2011

Celebración del Día Internacional de la Literatura Infantil

 "El 2 de abril de 1085, en la isla de Fionia, nació el hijo de un hombre ensimismado y fantasioso tallador de zuecos, zapatero remendón "libe" y de una mujer, que en su infancia mendigó por los caminos. Se habían casado dos meses antes y carecían de un hogar propio. Durante muchos años vivieron con los padres de él: un viejo loco a quien perseguía la chiquillería por las calles de Odense y la anciana hortelana del asilo municipal. El niño recién tllegado a este mundo se llamó Hans Christian Andersen."    ( La Sombra y otros cuentos- Alianza Editorial).

El eterno niño que fue Ala de Cisne escribió más de 150 cuentos infantiles que lo han llevado s ser reconocido como uno de los grandes autores de la Literatura Mundial.
La Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil , el Programa Internacional de Acercamiento a la Literatura Infantil, el Instituto Nacional de Cultura y el Club Kiwanis Metropolitano se unieron en la Biblioteca Nacional de Panamá el sábado 2 de abril, para celebrar el natalicio de Andersen y ofrecer un Programa estimulante a los niños.

El programa contó con presentaciones folclóricas, teatro infantil, teatro de títeres, cuenta cuentos,  un coro infantil que disfrutó el público que asistió a la celebración.


La nota que marcó la celebración fue la alegría tanto de los presentadores como los niños participantes.  La Profesora Mirla Díaz se lució ilustrando cuentos de autores panameños:

domingo, 27 de marzo de 2011

Lil Marie Herrera- Poetisa Panameña

Estaba aún dentro de mi jacuzzi personal, tendría 7 meses de gestación y mi madre leía “Lil, la de los ojos color del tiempo” del escritor francés Guy de Chantepleure.  Decodifiqué el mensaje, lo comprendí y decidí escurrirme por la rendija de una madrugada como pepita de guaba…vine al mundo en el año 65 del siglo XX.  Desde “pedacito” como me decía mi padre y gracias a él aprendí a jugar con las palabras.  Aún juego con metáforas, imágenes y fuegos artificiales de letras que estallan, estamos en el año 11 del siglo XXI.  Escribí mis primeras líneas literarias en el kinder, pero fue en la secundaria que redacté lo que yo juraba eran “poemas”.  Leía a Martí, leía a Esther María Osses, a Khalil Gibrán.  Desde esa época siempre quise convertirme en “de todo”: empecé a estudiar Derecho, pero terminé en Periodismo, y la poesía quedó engavetada.  Pasaron los años y fui migrando -inquieta ave- de una actividad a otra: asistente administrativa, traductora, guía ecoturística, relacionista pública, tallerista de escritura creativa, hasta llegar a la docencia y allí los niños y niñas me robaron la mirada y el cariño (sí, sí, de vez en cuando también la calma). Leía a Rafael Alberti, leía a Pablo Neruda, a Nicolás Guillén.  Y lo de cuentacuentos, animadora a la lectura y escritora de temas infantiles vino suave y naturalmente, porque me habitaba desde siempre y desde siempre estaba esperando su momento por salir. Leía a Shel Silverstein, a Jairo Aníbal Niño, a María Elena Walsh, a Ana María Machado, a Silvia Puentes de Oyenard.  Primero la gran hormiguita Hena Zachrisson que me llevó a PIALI, luego fui parte del hermoso Proyecto El abuelo de mi abuela de la Fundaciones Casa Taller y Biblioteca Nacional, y más recientemente me he involucrado en la Academia Panameña de Literatura Infantil y Juvenil. Leo a Bashoo, releo a Gianni Rodari. He escrito diversos poemas y conjuntos de poemas aún inéditos:  “Tenaz, Pepita Nador”, y “Ultraligeros micro versos”.  También “Niño, mango, guayacán”, que ganó el Premio Amelia Denis de Icaza, 2006; y un cuadernillo que lleva por título precisamente “Di versos”, merecedor del Premio Unico del Concurso Nacional de Poesía Infantil Hersilia Ramos de Argote, 2010, y que será próximamente publicado por la Universidad Tecnológica de Panamá. Soy comunicadora social por formación, maestra por designio genético y cuentacuentos/escritora/poeta por necesidad vital y convicción.  Vivo, convivo y me desvivo por mi compañero de vida Ale Glez Horta, quien lleva por el mundo su cubanía a través de su arte musical.  Con nosotros mora Candela Calle (can-de-la-calle) nuestra “niña”, criatura que con sus brincos, ladridos y cola de risas enciende cielos.  Los tres volamos como el Colibrí de la canción de Virulo:   Entre los libros iba el colibrí con su piquito investigando, sin darse cuenta, como en un jardín, los textos fue polinizando (…) Nacieron libros con una visión distinta a la del conocimiento, se coloreaba la imaginación y florecía el pensamiento. Todo se iba intercambiando y la vida transformando, y la gente que leía poco a poco comprendía. Y el mundo fue feliz, y todo por un colibrí”.  Mis “amigoas” me pintan como una persona desclasada, solidaria, espontánea, creativa, versátil, polifacética, osada; como una pulga dentro de una caja de fósforos; como psicóloga empírica y maestra entusiasta; como poeta sincera, honesta, a veces repentista, a veces mesurada.  Y yo sigo el juego día a día con las letras y las palabras de las que estoy hecha y a las cuales visto, desvisto, entrevisto y a veces, 


 

Mini Versos
Por Lil Herrera, escritora Panameña
Di versos
nunca perversos.
Di versos
a veces tercos.
Di versos
hermosos o feos.
Di versos
traviesos, traviesos

* * * * * *

El piloto Remí Fasolsu violoncello.
Avión musical.
Aeroplano,
aeropleno.

* * * * * *

Ultraligera
miniatura en verso
es el pícaro picaflor.

* * * * * *

Túkiti, tuk, tuk
poesía tan breve
como el haikú.

* * * * * *


Un alegre ciempiés
reparte siempre contento
cuentos de siempre.

* * * * * *

Encuentro un cuento
y dos y tres y diez:
detrás del reloj
debajo del sofá
encima de mi cama
afuera de la casa
en el fondo del pozo
adentro del bus
arriba de la escuela
flotando en la sopa
también en mi blackberry
¡y en la punta de tu nariz!

* * * * * *

Un man sano
se parece
a un manzano:
no es igual.
El manzano comparte
sus manzanas.
El man sano
las dis-fruta.

* * * * * *

DIA INTERNACIONAL DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL - PANAMA


Bienvenidos al Cocuyo, la Edición Digital de la Revista de la Academia de Literatura Infantil y Juvenil de Panamá. El 2 de abril celebraremos el natalicio de Hans Christian Andersen en la Biblioteca Nacional, Ernesto Castillero.



Hemos elaborado un Programa dirigido principalmente a los niños y niñas, con Cuenta  Cuentos, Títeres, Dramatizaciones y  un Coro Infantil.